La popularización de la tecnología y la distorsión de la terminología informática.

La tecnología ha acelerado los cambios sociales e individuales, se ha popularizado y muchas de sus expresiones se han vuelto de uso común para persona no profesionales. Esto ha hecho que algunas palabras de su terminología hayan experimentado sorprendentes usos y mutaciones.La tecnología, y la informática en particular, han cambiado el mundo.

La progresiva popularización de la informática desde los años 70 hasta la actualidad ha supuesto una revolución en la relación de las personas con la tecnología, en los hábitos personales individuales y en la forma en que las personas se comunican entre sí.

Sin esta presencia masiva de la tecnología, el mundo actual no sería como es hoy en día: ni la economía estaría globalizada, ni el ocio sería el mismo, ni acontecimientos políticos y sociales como los movimientos de indignados (15M, PAH, Occupy Wall Street, etc.), la “Primavera árabe” o el ascenso de Podemos se habría producido. Tampoco nos felicitaríamos la Navidad por “Whatsapp”, tendríamos videoconferencias con familiares y amigos que residen en otros países, ni veríamos las películas de estreno antes de su estreno, en el salón de casa y con una dudosa calidad de imagen y sonido.

Esta popularización también ha hecho que términos que antes se utilizaban exclusivamente dentro de los círculos de profesionales del sector, hayan pasado a ser de uso común por personas de toda índole, a veces con curiosas evoluciones y resultados.

El inglés marca la pauta.

La terminología informática está plagada de barbarismos y neologismos, resultado natural de su origen anglosajón y de la vertiginosa rapidez con la que evoluciona y se suceden los descubrimientos y nuevos inventos, lo que impide una pausada maduración y cualquier tipo de “oficialismo” en la adopción de los términos.

Se llevan traduciendo libros y artículos de informática al español desde los años 70, con un voluntarioso esfuerzo para acomodar los términos originales a nuestra lengua, aunque a veces sin demasiado acierto y otras realizando adaptaciones forzadas de los vocablos ingleses. En los años 70 uno de los primeros libros publicados en español utilizaba la expresión “lenguaje de asambleas” para referirse al lenguaje ensamblador y hoy en día nos parecen normales palabra como disquete, escáner, compilador o tóner, aunque son simples modificaciones de las inglesas diskette, scanner, compiler o toner.

Y si la traslación de los términos originales al español en el ámbito profesional ya es todo un reto y ha habido defensores, y practicantes, de cuatro tácticas (traducción directa, por significado, españolización o uso los términos directamente en inglés), en el ámbito general, con el añadido de la intermediación de la Real Academia de la Lengua Española, las aventuras que experimentan algunas palabras son cuando menos curiosas y en algunos casos surrealistas. Además, sorprendentemente, algunos de los términos “pervertidos en su significado” también han llegado a forma parte de importantes textos de la legislación española.

El cambio popular de los significados.

Con la presencia masiva de algunos elementos informáticos en los hogares, ciertas palabras cambiaron su significado, pasando de referirse a algo específico a algo más general.

Así, si CPU para un informático es la “Unidad Central de Proceso” («Central Process Unit”), una pieza muy concreta y extraordinariamente importante de un ordenador, en cierto momento a lo largo de los años 90 paso a utilizarse como sinónimo de la caja donde se albergaban todas las piezas del ordenador en su conjunto, periféricos al margen.

Algo similar pasó con “router”, que si originalmente era el dispositivo capaz de encaminar paquetes gestionando los tres primeros niveles del modelo OSI, después pasó a ser cualquier aparato que permitía acceder a Internet desde un hogar o pequeño negocio.

También el formato MP3, utilizado para la compresión de audio con grandes ahorros en los tamaños de ficheros a costa de la pérdida de datos y calidad en el sonido, pasó a ser utilizado para referirse al aparato reproductor portátil de este tipo de archivos, con amplio uso popular y publicitario del término, hasta que la consolidación de los “smartphones” están sepultando al olvido a ese tipo de aparatos.

¿Y cómo olvidar Internet? Esa gran red de redes, plagada de protocolos y servicios, pero reducido para el común de los mortales a sinónimo de uno solo de ellos: la World Wide Web (la “web”).

La RAE: tinos y desatinos.

La Real Academia de la Lengua Española hace un encomiable esfuerzo por la conservación de nuestro idioma, intentado equilibrar la necesaria evolución con el riesgo de ruptura y fragmentación.

Personalmente admiro y aplaudo su labor, aunque en el ámbito informático no siempre han estado acertados. Muestra son algunas de las siguientes definiciones, con significados excesivamente genéricos, incompletos o directamente equivocados.

Web: “1. f. Inform. Red informática.”

Virus: “2. m. Inform. Programa introducido subrepticiamente en la memoria de una computadora que, al activarse, afecta a su funcionamiento destruyendo total o parcialmente la información almacenada.”

Hacker: “1. m. y f. Inform. pirata informático. “

Pirata informático, ca: “1. m. y f. Persona que accede ilegalmente a sistemas informáticos ajenos para apropiárselos u obtener información secreta.”

El caso de “hacker” es sangrante y ha supuesto una importante ofensa para la comunidad hacker española, dando lugar a una campaña en Change.org para solicitar a la RAE la rectificación de esa definición: http://www.elladodelmal.com/2014/10/la-rae-vilipendia-los-hackers-peticion.html

Nota: Si no entienes la controversia entorno al término «hacker» y esa definición por parte de la RAE, es que aún no sabes lo que es un «hacker». En el futuro, si existe interés por este tema, dedicaremos un artículo a explicar el verdadero significado de ser un «hacker».

A favor de la RAE está el hecho de que con el paso del tiempo mejoran las definiciones de su diccionario, así por ejemplo, la palabra “ordenador” en el pasado figuraba de la siguiente maneraí: “Máquina electrónica dotada de una memoria de gran capacidad y de métodos de tratamiento de la información, capaz de resolver problemas aritméticos y lógicos gracias a la utilización automática de programas registrados en ella”. Nota: Adviértase la referencia a “una memoria de gran capacidad”.

Actualmente la definición es: “Computadora electrónica”. Y a su vez, la definición de ésta es: “1. f. Máquina electrónica que, mediante determinados programas, permite almacenar y tratar información, y resolver problemas de diversa índole”.

Hay otros vocablos que sorprendentemente también están en el diccionario de la Real Academia y con unas definiciones bastante acertadas, dentro de las necesidades de concreción y vocación generalista del mismo:

Compilar: 2. “tr. Inform. Convertir un programa en lenguaje máquina a partir de otro programa de computadora escrito en otro lenguaje.”

Interfaz: 2. f. “Inform. Conexión, física o lógica, entre una computadora y el usuario, un dispositivo periférico o un enlace de comunicaciones.”

Pin: 2. m. “Electr. Cada una de las patillas metálicas de un conector multipolar.”

Colgarse: “17. prnl. Inform. Dicho de una computadora: bloquearse.”

USB: “1. m. Inform. Toma de conexión universal de uso frecuente en las computadoras. U. m. en apos. Puerto USB.”

Las redes sociales.

La tremenda implantación en los hábitos de los ciudadanos de las redes sociales también ha dado lugar a vocablos específicos. Así se han generado vocablos como “chatear”, “whatsappear “( o “wasapear” o “guasapear”), “selfie” o “tuitear”, algunos de los cuales han entrado por la puerta grande en el diccionario de la RAE:

Chatear: «1. intr. Inform. Mantener una conversación mediante chats».

Chat: “1. m. Inform. Intercambio de mensajes electrónicos a través de internet que permite establecer una conversación entre dos o varias personas.

m. Inform. Servicio que permite mantener conversaciones mediante chats.”

tuit: «1. m. Mensaje digital que se envía a través de la red social Twitter® y que no puede rebasar un número limitado de caracteres.»

tuitear: «1. intr. Comunicarse por medio de tuits.

2.tr. Enviar algo por medio de un tuit.»

Aclaraciones sobre los términos: “Portal de Internet”, “Portales web”, “Sede electrónica” y “Punto de acceso electrónico”.

Técnicamente los términos que estrictamente existen son: “página web”, “sitio web”, “dirección IP”, “URL”, “Dominio” y “punto de acceso a la red”. A partir de ahí surgieron algunas expresiones informales, que con el paso del tiempo se fueron haciendo de uso común entre el personal no técnico y que finalmente se incorporaron en la legislación sin tener en cuenta consideraciones técnicas.

Una “página web” es un archivo informático definido con la estructura de los estándares “HTML” o “XHTML”. Este tipo de archivos son interpretados por los navegadores, que muestran la información de manera legible para los seres humanos. Además, estos archivos pueden incluir llamadas a otros archivos (imágenes, vídeos, etc.), mostrándolos de forma integrada.

Un “sitio web” es un ordenador de tipo servidor que tiene configurado el protocolo “Hypertext Transfer Protocol” (http) y/o el protocolo “Hypertext Transfer Protocol Securte” (https), con ellos es capaz de servir las “páginas web” que tiene alojadas, atendiendo a las peticiones que los usuarios hacen al utilizar los navegadores de Internet. De forma coloquial a un “sitio web” también se le llama: “un sitio”, “una web” o “un servidor web”.

Una “dirección IP” es una etiqueta numérica que identifica a un interfaz de red dentro del estándar denominado modelo OSI (Open System Interconection) de la ISO (International Organization for Standarization). Este tipo de direcciones se utilizan para identificar a los sistemas que ofrecen servicios en Internet. Así, cada “sitio web” tiene asociada, en principio, una “dirección IP”.

Una “URL” (Uniform Resource Location”) es una etiqueta alfanumérica vinculada a una dirección IP y que permite acceder a una determinada “página web”. El concepto de “URL” se introdujo con el diseño de la WWW (World Wide Web) para que las personas pudieran anotar o recordar con más facilidad la dirección para acceder a una “página web”. Así, toda las “páginas web” tienen asociada una “URL”. Además cada “sitio web” también tiene asociada una “URL”, que corresponde a la de su “página web raíz” (la primera a la que accede un usuario al entrar en ese sitio).

Un “Dominio de Internet” es una identificación de red asociada a conjunto de sistemas informáticos conectados a Internet y que se corresponde con una etiqueta “URL”, que además sintácticamente cumple con ciertas condiciones. Así, cada “sitio web” estará asociado a un “dominio de Internet” o bien a un “subdominio de Internet” (una organización jerárquica de nivel inferior y con relación de sintaxis subordinada; ejemplo: Dominio: lafactoriadelritmo.com, Subdominio: videos.lafactoriadelritmo.com).

Un “punto de acceso a la red” es un elemento que permite que dispositivos de usuario se conecten a una red de comunicaciones. El ejemplo típico es el de los “puntos de accesos a una red WIFI”, para que se conecten portátiles, tabletas o smartphones.

El término “portal web” o “portal de Internet” surgió en el año 1995, para referirse a ciertas “páginas web” dedicadas a recopilar enlaces para acceder con facilidad a contenidos alojados en distintos “sitios web”. Fueron un procedente de los actuales buscadores. El término aludía a que servían de “portal de entrada” a la web, porque previamente a su existencia había que conocer la dirección URL de cada “sitio web” y teclearla en el navegador. Con los portales todo resultaba más fácil: las personas sólo tenían que recordar la dirección del portal y, si se fiaban de sus recomendaciones, a partir de ahí acceder a las otras páginas con tal sólo hacer “click”.

A finales de los 90, con la popularización de Internet y con el éxito de ciertos “portales web” (como Yahoo, Altavista, Olé, etc.), se empezó a emplear esa expresión “portal web”, para referirse a cualquier “sitio web”, como una forma artificiosa de elevar su prestigio y su supuesta calidad. Así el término ser fue pervirtiendo, hasta asimilarse para el gran público como sinónimo de “sitio web”, independientemente de la información que contuviera y aunque su finalidad no fuera recopilar enlaces a otros “sitios webs”.

Con el paso del tiempo el término “Portal de Internet” (o “Portal web”), empleado con esa acepción generalista, acabó asimilándose en las Administraciones Públicas y con frecuencia se utilizó para referirse a los “sitios web” informativos que éstas fueron creando para iniciar su presencia en Internet.

El concepto de “sede electrónica” se introdujo en la Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos, para referirse a un “sitio web” o una parte de un “sitio web”, con una determinada “URL” asociada, en la que se recopilaran los servicios de Administración Electrónica que una determinada Administración Pública proporcionase, con enlaces de acceso a ellos. También ofrecerían cierta información y permitirían hacer “transacciones” (artículo 10). El aspecto fundamental de la “sede electrónica”, que lo distingue de un “sitio web” cualquiera de una Administración Pública (o en terminología no técnica y desacertada, de un “portal web”) es que legalmente conlleva ciertas responsabilidades (artículo 10 de la Ley 11/2007).

Respecto a “Punto de acceso electrónico”, se introdujo también en Ley 11/2007, y en su “Anexo” se definió en los siguientes términos: “Punto de acceso electrónico: Conjunto de páginas web agrupadas en un dominio de Internet cuyo objetivo es ofrecer al usuario, de forma fácil e integrada, el acceso a una serie de recursos y de servicios dirigidos a resolver necesidades específicas de un grupo de personas o el acceso a la información y servicios de a una institución pública”.

Introducir este término probablemente no habría sido necesario y en cualquier caso, y en un sentido estrictamente técnico, su definición debería haber sido: “URL para el acceso a una página web que incluya enlaces para el acceso a información o servicios de instituciones públicas”. Si bien se debería introducir algún matriz para distinguirlo del concepto de “sedes electrónica”. Por ejemplo, “Punto de acceso electrónico” podría ser cualquier página que ofreciera acceso a información y servicios, siendo “sede electrónica” el “punto de acceso electrónico” que además cumpliese con ciertas condiciones y ofreciese ciertas garantías (las del artículo 10).

Y muchas más tribulaciones de las palabras…

Al margen de las expresiones y vocablos que hemos señalado en los anteriores apartados, hay otras muchas palabras relacionadas con la informática y la tecnología que tienen historias interesantes. Algunas de esas historias trascienden lo lingüístico y tienen más que ver con la tendencia de algunas personas a ocultar sus carencias profesionales detrás de un lenguaje críptico e incompresible para el no iniciado. ¿Quién no ha asistido a la presentación de algún comercial, o de algún compañero de trabajo, que trufa sus palabras de siglas, expresiones forzadas en inglés y tecnicismos de toda índole, para aparentar un nivel profesional “de otra galaxia” e impresionar al potencial comprador, al usuario o al “jefe de turno”?

Entre todas esas palabras que suelen usar ese tipo de “profesionales”, hay una que siempre me ha gustado por encima del resto: “workaround”. El uso que le suelen dar e similar a este: “Para superar la situación, he aplicado un “workaround””. Algo que se podría decir con mucha más naturalidad en perfecto español: “Para enmendar el error, he hecho un apaño”. Aunque supongo, que la expresión de satisfacción en el rostro del “jefe de turno” no sería la misma. Aunque eso sí, un “apaño” seguro que sería algo temporal y en breve se buscaría una verdadera solución. Mientras que algo tan elegante y sofisticado como un “workaround”, bien puede permanecer para siempre. ¡Bravo por el “palabro”!

Referencias para la elaboración de este artículo.

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE): http://www.rae.es/

Web de la Fundación del Español Urgente (Fundeu): http://www.fundeu.es/

Foro de debate sobre palabras en del campo de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones del Instituto Cervantes: http://cvc.cervantes.es/foros/foro_tic

Artículo “Algunas consideraciones sobre el léxico utilizado en la docencia de la Informática”. Alberto Prieto, Antonio Cañas y Gregorio Fernández: http://bioinfo.uib.es/~joemiro/RecEscr/prieto.pdf

“Glosario básico inglés-español para usuarios de Internet”. Cuarta edición. Rafael Fernández Calvo: http://www.ati.es/novatica/glosario/glosario_internet.html

Artículo “El español en la informática y la informática en español”. Antonio Vaquero Sánchez: http://pendientedemigracion.ucm.es/info/espasoci/charla/vaquero_pr.html

Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1999-23750

Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2008-979

Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2007-12352

Real Decreto 3/2010, de 8 de enero, por el que se regula el Esquema Nacional de Seguridad en el ámbito de la Administración Electrónica: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2010-1330

Post By Florián Manuel Pérez Sánchez (61 Posts)

Me apasiona la tecnología, pero también el arte y el periodismo. Tres ámbitos aparentemente dispares pero que a lo largo de mi vida se han ido entrelazando con naturalidad. Soy Ingeniero en Informática, he administrado redes y dirigido proyectos informáticos bastante diversos, también he colaborado con un montón de revistas, he hecho radio, escrito dos libros y publicado un disco (con el grupo Soul Dealers, del que fui compositor y productor musical). Actualmente trabajo en ciberseguridad y en mi tiempo libre disfruto dirigiendo La Factoría del Ritmo (la web de información musical pionera en español, que lleva en activo desde 1995: www.lafactoriadelritmo.com ), escribiendo en las revistas Rockdelux y Hip Hop Life (con una sección fija en la que analizo tecnología aplicada a la creación musical), y aprendiendo diseño gráfico y composición musical. También me encanta participar en iniciativas tan frescas como este blog.

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